Recargo de Bunker: embarcadores se resisten a aceptarlo

La Industria Naviera se encamina a una tormenta, que amenaza hundir a varios protagonistas.

Las grandes Navieras impusieron recientemente el EBS (Emergency Bunker Surcharge), un recargo “de emergencia” dirigido a compensar el incremento de costo que han venido sufriendo por el alza en el petróleo durante el último año.

Sin embargo, el mercado se niega a aceptarlo. Los motivos son varios:

  • Existe una importante sobre-oferta por parte de las navieras, lo cual debilita seriamente sus posiciones. Eventualmente esto los obliga a negociar, rebajando tarifas, recargos, etc., con tal de obtener la preciada carga de los clientes…
  • El recargo resulta moralmente incorrecto, pues ya existe en las tarifas de las líneas marítimas el BAF (Bunker Adjustment Fee), cuya razón de ser es precisamente compensar las fluctuaciones del precio del combustible.

Expertos argumentan, que en realidad el recargo obedece a una necesidad imperiosa por aumentar los ingresos de las navieras, las cuales experimentan un crónico problema de baja rentabilidad y, en algunos casos, inclusive de pérdidas.

Análisis

Desde nuestra perspectiva, un negocio, para ser bueno, debe serlo para todos los participantes. De lo contrario, la parte perjudicada acabará dejando el negocio.

En este momento, según hemos visto en recientes publicaciones nuestras, el sector naviero se encuentra en una situación precaria.

Por años se ha venido dando una lucha por crecimiento, por subir puestos en el Ranking de Navieras, en varios casos sacrificando la salud financiera. Por ejemplo, los resultados de Maersk para el primer trimestre de 2018 fueron “insatisfactorios”, provocando una baja importante en sus acciones. Hapag Lloyd, así como CMA-CGM reportaron pérdidas. MSC, si bien no publica cifras, deja entrever la necesidad imperiosa de volver más eficiente su operación.

La excesiva competencia por el mercado ha empujado las tarifas a una baja peligrosa. Si bien, existe la condición para que la clientela aproveche el momento y transporte su carga a bajo costo, la inexorable “mano invisible” del mercado acabará regulando el mercado, a menos que lo hagan inteligentemente, la totalidad de los participantes.

¿Como será esa regulación?  Veamos algunas posibilidades:

No tan invisible (ni tan posible): Las líneas se ponen de acuerdo y suben tarifas… y resultan acusadas por prácticas monopólicas en todo el mundo…

Recortar capacidad, eliminando barcos antiguos de sus flotas, para bajar la capacidad instalada de TEUS, bajando así la Oferta. Resulta difícil, pues si no todos lo hacen, resultarían beneficiados los que se abstuvieran y podrían aumentar su participación en el mercado en perjuicio de los que sacrificaron parte de su flota.

Permitir que la mano invisible haga su trabajo… los menos rentables acabarán saliendo del mercado, por incapacidad para continuar operando… Es decir, veríamos en acción La Ley de Darwin: Quienes se logren adaptar mejor a las condiciones del mercado serán quienes sobrevivan, los demás simplemente desaparecerán. Es decir, que podríamos presenciar más casos de Insolvencia del Armador, tal como lo fue el Caso de Hanjin Shipping.

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(Fuentes: More than Shipping, CNBC, Shipping Watch)

Autor: Georg von Köller
CEO de Cargox.